Beato Santiago Alberione

Opera Omnia

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[RSp p. 50]
LA SANTA MISA1

Hemos cantado las invocaciones para la formación de los escritores, para la redacción. Las Hijas de San Pablo las canten también en la visita, pues han abierto ahora la Casa para las escritoras.2
Las Pías Discípulas las canten asimismo en la visita, pues este año han progresado en el apostolado litúrgico y han empezado a publicar una nueva revista.3
La gracia más urgente que hemos de pedir es la de mejorar la piedad; la de rezar y rezar bien.
Viniendo al detalle, hoy pedimos la gracia de oír bien la misa, con las debidas disposiciones, comprendiéndola mejor, para sacar el máximo fruto; asistir a la santa misa con las disposiciones que tuvo la Virgen en el Calvario.
La misa se divide en tres partes,4 más la introducción y la conclusión. La introducción es la parte en que el sacerdote dice las preces al pie del altar,5 y está encaminada a pedir al Señor el perdón de los pecados y la gracia de asistir bien al santo Sacrificio.
La conclusión de la misa (último evangelio,6 tres avemarías, etc.) es para agradecer por la misa y para pedir, por intercesión de María, que saquemos el mayor fruto.
En la santa misa [es necesario] unirse a las disposiciones de María y de san Juan. En el Calvario estaban los enemigos de Jesús, como asimismo los curiosos. También ahora hay de unos y otros, que desafían a la Iglesia o son indiferentes hacia ella. Recemos
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para que la Sangre de Jesucristo baje sobre ellos, como baño de regeneración, no como lo invocaron los judíos.7
La misa, luego, tiene tres partes sustanciales: la primera parte | [RSp p. 51] es instructiva, pues al acercarnos a Dios debemos, en primer lugar, hacerle obsequio de la mente. Conviene seguir al sacerdote todo lo posible. En el oremus de la misa generalmente se indica la gracia que pedir. Es como la tesis de la misa. Hoy, por ejemplo, en el oremus se pide perdón de los pecados: y uno, pues, se arrepiente especialmente de los pecados contra la piedad (rosarios mal rezados, visitas descuidadas, misas oídas mal). También la epístola nos excita al arrepentimiento de los pecados, para librarnos de ellos. El evangelio nos habla de la caridad.
En la parte central y esencial, tras el ofrecimiento del pan y del vino, se invita a todos los ángeles del cielo a venir alrededor del altar, donde va a renovarse lo que Jesús hizo en la última Cena.8
La tercera parte de la misa tiene su centro en la comunión.
Después del Páter, el sacerdote se prepara a la santa comunión; e igual deben hacer los fieles que quieran comulgar.
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1 Meditación dictada el viernes 29 de febrero de 1952. Los textos de las lecturas eran: Is 58,1-9; Mt 5,43-48; 6,1-4.

2 Se refiere a la casa de Grottaferrata, en las cercanías de Roma.

3 Cf. La Vida en Cristo y en la Iglesia, mensual de formación e información litúrgica. El primer número salió en Alba en enero de 1952.

4 Esta división fue ilustrada gráficamente en el esquema en forma de cruz “Mi misa”, reproducido en el libro Las oraciones de la Familia Paulina (pp. 40-41 ed. 1971; pp. 48-49 ed. 1985; pp. 48-49 ed. esp. 1993).

5 Era el llamado Introito: antífona “Introibo ad altare Dei...”, salmo 42 y “Confíteor” [Confieso].

6 Prólogo de Juan (Jn 1,1ss), y luego la oración de León XIII a san Miguel arcángel.

7 Cf. Mt 27,25: «Nosotros y nuestros hijos respondemos de su sangre».

8 Recuérdese que la plegaria eucarística era entonces el Canon romano (la actual Plegaria I).