Alberione Opera Omnia
 


 

Indicazioni bibliografiche

  Autore

Don Giacomo Alberione
  Titolo Opera ANIMA E CORPO PER IL VANGELO (ESP)
  Scritta nel 1953
  Anno Ed 2006
  Lingua spagnolo
  Pagine Totale 302
  Destinatario Famiglia Paolina
  Forma Testo
 

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BRANO



italiano  Sigle-Legenda
     
Codice:
83275

SCHEDA - Capitolo: «AMARÁS AL SEÑOR CON TODA TU MENTE»   Contesto:contesto Paragrafo: Nota introductiva -  Pag.: 13-14-15


«AMARÁS AL SEÑOR CON TODA TU MENTE»

Nota introductiva

Al tratado de este tema el Fundador dedicó nada menos que cinco números del San Paolo: septiembre y octubre de 1954, y enero, marzo y mayo de 1955.
El título está tomado del conocidísimo paso de Dt 6,5, retomado por Jesús: «Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente» (Mt 22,37).
En el librito publicado sucesivamente (1956), el título fue sustituido con
Santificación de la mente. Los dos conceptos, en el pensamiento del P. Alberione, se equivalen: «La santificación de la mente [está en esto]: amar al Señor con toda la mente» (cf. DF p. 65).
Los numerosos titulitos que ritman el texto están tomados de las Cartas de san Pablo y de la Liturgia. Esto denota que el razonar y la escritura del P. Alberione están impregnados de los temas del Apóstol y de alusiones litúrgicas.
El tratado se desarrolla en base a los Principios, cuyo primer referente es siempre Jesucristo, venido al mundo como Maestro, Verdad esencial; Autor de nuestra inteligencia; Autor de los Evangelios y de la Iglesia, también ella Maestra de Verdad. De aquí parte una recta antropología.
Lo que constituye la nobleza de la persona humana, pues por ello es imagen y semejanza de Dios, es la inteligencia. El desarrollo de la personalidad depende de la mente. Los mayores méritos y los pecados más graves “se realizan en la mente; o, por lo menos, nunca sin la mente”. De aquí la urgencia para el apóstol de las ediciones de “comunicar la verdad que salva”, pues dar la Verdad significa “dar a Dios a los hombres y llevar los hombres a Dios”.
No es fácil remontarse a las
fuentes donde el P. Alberione ha bebido: se sabe que él, lector muy despierto y atento, se nutría de numerosas obras y autores diversos. Esto no quita que se puedan identificar algunos escritos en los que el Fundador se ha inspirado.
Muy iluminadora para el Autor fue la encíclica de Pío XI
Divini illíus Magistri (31 de diciembre de 1929), con la que el Pontífice reafirmaba que «fin propio e inmediato de la educación cristiana es cooperar con la gracia divina a formar el verdadero y perfecto cristiano: es decir, Cristo mismo en los regenerados con el bautismo, según la viva expresión del Apóstol: “Hijos míos, otra vez me causáis dolores de parto hasta que Cristo tome forma en vosotros” (Gál 4,19)».
Otra obra a la que el P. Alberione es deudor es
La Llave de la vida, del canónigo Francisco Chiesa.1 De este escrito, al que ya se había referido explícitamente en el Donec formetur Christus in vobis (1932), usa ahora varios elementos; algunas páginas (por ej., sobre la necesidad de alimentar la llama de la fe) se transcriben incluso 'ad litteram'. Siguiendo con el Can. Chiesa también ha influido el tratado Jesús Maestro,2 señaladamente la parte II (Jesús verdadero Maestro) y la III (Nuestros deberes). Y, dadas las frecuentes llamadas a la reflexión y a los relativos efectos, ventajas y medios para obtenerla, puede haber tomado inspiración de otro librito del mismo autor: “Pensarci su” [Para pensar].3 Asimismo, en la sección “enfermedades de la mente” y remedios específicos, el P. Alberione depende aún de la enseñanza de su profesor y director espiritual.4
Algunos aspectos del tema tratado en el presente opúsculo -en particular: la necesaria referencia a Cristo Camino y Verdad y Vida; la insistencia de que al alumno “hay que educarlo, no sólo instruirlo”; la necesidad de la instrucción y él método que seguir; la acentuación de la relación entre convicciones y opciones prácticas, etc.- están tomados de los numerosos textos del célebre profesor húngaro Dr. Toth Tihamer, cuyas publicaciones circulaban en Italia por los años 40.
5
Tampoco se puede descuidar el influjo del conocido
Compendio de Teología ascética y mística, de Adolfo Tanquerey,6 un manual con el que se formaron generaciones de sacerdotes y religiosos.
Pero aun reconociendo a los autores citados el mérito de haber procurado al Fundador notables aportes, este tratado es sin duda un ejemplo entre los más significativos de la originalidad del P. Alberione. En efecto, quizás ningún otro autor ha tratado con mayor fuerza y claridad la necesidad de “conformarnos” en el Maestro divino partiendo de la facultad de la inteligencia; la necesidad de nutrir la mente con pensamientos evangélicos; la conciencia de que son las convicciones las que orientan las opciones diarias; el compromiso de crecer continuamente hasta sustituir nuestro pensar con el pensar de Jesús... (cf. DF p. 65).
Finalmente no cabe infravalorar una circunstancia cronológica de alto significado: el actual opúsculo preparaba y acompañaba la celebración del
Año a Jesús Maestro (1955), del que el Fundador esperaba grandes frutos para la Familia Paulina y para toda la Iglesia.
 
Note
1 Can. F. CHIESA, La Llave de la vida, Pía Sociedad de San Pablo, Alba-Roma 1927.
2 Can. F. CHIESA, Jesús Maestro, Pía Sociedad de San Pablo, Alba-Roma 1926.
3 Can. F. CHIESA, Pensarci su [“Para pensar”; literalmente: no dejar de pensar en algo o en alguien], Alba 1939.
4 Can. F. CHIESA, Lectiones theologiæ dogmáticæ recentiori mentalitati et necessitati accomodatæ, vol. III, Tractatus de Deo Spíritu Sancto, Alba 1930.
5 Señalamos sobre todo: Formación del joven, Venecia 1933; El carácter del joven, Venecia 1935; El educador espiritual del joven, Venecia 1938; Cristo y el joven, Venecia 1940. [También en español, con títulos parecidos, circularon abundantemente las obras del referido autor en las décadas de 1940-1950].
6 A. TANQUEREY, Compendio de Teología ascética y mística, Roma-Tournai-París 1927. [Hubo varias ediciones en español].
 

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